Comercio · Cambio generacional
La floristería La Ginesta, en la plaça de l’Ajuntament, bajará la persiana en mayo tras 42 años. Su dueña, Montse Manent, se jubila después de colorear con sus flores decenas de diadas señaladas de los premianenses.
Este Sant Jordi, quienes fueron a comprar la rosa a La Ginesta se encontraron con un ofrecimiento especial: «L’última rosa». El emblemático establecimiento del casco antiguo de Premià de Mar vive sus últimas semanas antes del cierre definitivo, previsto para este mes de mayo, cuando su propietaria se jubile.

Las cámaras de Premià Mèdia la visitaron la víspera de la diada y la encontraron emocionada al recordar tantos años y tantas fechas señaladas en las que sus flores y plantas han acompañado la vida de los premianenses. Manent confiesa que el primer proyecto vital que ahora le ilusiona es «volver a ser abuela pronto» y que, más allá de eso, cualquier cosa que le permita vivir el fin de semana sin las exigencias de la tienda será bienvenida.
El cierre de La Ginesta es un capítulo más del relevo generacional que atraviesa el comercio histórico de proximidad: negocios de décadas que bajan la persiana sin sucesor y que dejan vacantes tanto comerciales como de memoria colectiva en los ejes comerciales del municipio.
Fuente: Premià Mèdia, «Últim Sant Jordi per a la mítica floristeria premianenca La Ginesta» (23 de abril de 2026), de Joaquim Aguilar. Leer el original.
